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Pedidos con QR

Tus clientes piden solos, de la primera ronda a la cuenta

Un código en la mesa abre tu carta en el móvil de tu cliente. Pide, vuelve a pedir, divide la cuenta y paga. Sin app y sin comisión por pedido.

Nada que descargar. Tu TPV puede quedarse donde está.

Mesa 12Escanea para ver la carta
Mesa 12Para empezarBruschetta al pomodoro8,502Vitello tonnato14,50Burrata met vijgen12,00Ir a la cesta31,50

0%

de comisión por pedido

Sin app

la carta se abre en el navegador

6 idiomas

la carta sigue al móvil de tu cliente

Tu nombre

tus colores, ningún logo nuestro

De la tarjeta en la mesa al ticket en cocina

Ningún aparato más, ninguna segunda carta que mantener y ninguna formación para tu equipo. Lo que necesitas es una tarjeta por mesa.

  1. Pon el código en la mesa

    Cada mesa recibe su propio código, listo para imprimir: un A4 con seis tarjetas, o que te los haga la imprenta. Quien escanea entra en esa mesa, así que sabes adónde va el pedido.

  2. Tu cliente pide y paga

    Ve tu carta en su idioma, toca lo que quiere y paga en la misma app. Una segunda ronda no le cuesta un segundo escaneo.

  3. El ticket está en cocina

    El pedido entra en la pantalla de cocina con el número de mesa. Si alguien pide la cuenta, eso va a la sala.

Tu sala camina menos y ve más

La facturación que pierdes un sábado lleno es la copa que nadie pidió porque no pasó nadie. Quien quiere otra ronda ya no tiene que buscar tu mirada, y quien sí te necesita aparece en tu pantalla con el tiempo de espera al lado.

  • Ronda tras ronda, una sola cuenta

    Cada ronda se suma a la misma cuenta. La cocina solo ve lo nuevo, el cliente ve toda su noche.

  • Llamar sin levantar la mano

    La cuenta o una duda rápida: dos toques que llegan a la pantalla de sala, con la espera más larga arriba. Desaparecen en cuanto alguien las marca.

  • Pagado es recogido

    Después de pagar, la mesa vuelve a estar vacía. El siguiente cliente que escanee el código no ve nada de quien estuvo antes.

Quién esperaMesa 4Pide la cuenta6 minMesa 9Pide ayuda2 minMesa 2Pide la cuenta1 min

Dividir la cuenta sin calculadora

El momento que te cuesta veinte minutos, con seis personas en la mesa. Cada uno marca lo que ha tomado y paga su parte. Tú pasas cuando está hecho, no seis veces con el datáfono.

¿Qué has tomado?Marca lo que es tuyoVitello tonnato14,50Cacio e pepe16,00Ossobuco24,50Tiramisù8,50Pagar30,50

El recibo va a su propio correo

Quien quiere recibo escribe su dirección y lo recibe, con el IVA por tipo. Por lo demás, un cliente no rellena nada, porque ya está en tu mesa. Sin nombre, sin teléfono, sin cuenta.

Osteria del PonteTu recibo de esta nocheVitello tonnato14,50Cacio e pepe16,00Total30,50

Una carta QR que no es una isla

Esta es la diferencia con un proveedor de QR suelto: tu app de pedidos es la misma carta que tu web. Lo que cambias esta tarde está en la mesa esta noche y en Google mañana.

Una sola carta que mantener

Tu web, tu QR, tu pdf y tus pedidos salen de la misma lista. Un precio que cambias una vez está bien en cuatro sitios.

Lo agotado está agotado en todas partes

Un interruptor detrás de la barra y la lubina desaparece de tu carta de mesa, tu web, tu pdf y tu página de pedidos. No hay tres sitios que actualizar, así que tampoco dos que olvidar.

Tus clientes la ven antes de venir

Los mismos platos están en tu web, donde Google los lee. Quien busca lo que sirves te encuentra a ti, y no un pdf de 2019.

También sin escanear

No todos los clientes quieren escanear. La misma carta existe como pdf listo para imprimir, con el mismo estilo que en la mesa.

Un importe fijo al mes, no un porcentaje por pedido

Lo que tu cliente paga en la mesa es lo que recibes. No se lleva ningún porcentaje de cada pedido ni hay importe por visitante. Diez pedidos por noche te cuestan lo mismo que cien, justo al revés que en las plataformas.

Ver los precios

Nuestra comisión por pedido€ 0,00

Lo que los negocios nos preguntan sobre el QR

¿Tengo que comprar aparatos para esto?

No. Tu cliente usa su propio móvil y tú una pantalla que ya tienes: una tablet, un portátil viejo o el ordenador de la oficina. Lo que necesitas son tarjetas en las mesas, y esas las imprimes tú.

¿Y un cliente que no quiere o no puede escanear?

Pide a la sala, como siempre. El QR está para las mesas que quieren hacerlo solas, no para sustituir a tu equipo. La misma carta existe también en pdf para imprimir.

¿No estará todo el mundo con el móvil toda la noche?

Es la primera pregunta que nos hacen, y no tenemos cifras al respecto que no nos hayamos inventado. Lo que sí sabemos: escanear le cuesta a un cliente más o menos lo mismo que esperar a que pase alguien, y después el móvil vuelve al bolsillo. Además, las tarjetas las pones tú, así que puedes empezar por la terraza, donde la espera es más larga.

¿Y si se cae la cobertura en mi terraza?

El pedido se queda esperando y sale en cuanto tu cliente vuelve a tener conexión, sin llegar dos veces a tu cocina, ni siquiera si él mismo vuelve a pulsar enviar. Su elección también sobrevive a recargar la página. Lo que no podemos: abrir una carta sin conexión alguna.

¿Funciona con mi TPV?

Si trabajas con Winston, sacamos de ahí tus artículos, precios y tipos de IVA tal como están, para que no los mantengas dos veces. Si usas otro sistema funciona igual de bien: tu carta está con nosotros y tu TPV sigue haciendo lo suyo.

¿Cuánto cuesta por pedido?

Nada. Pagas un importe fijo al mes por tu web con los pedidos incluidos. Los pagos van por tu propia cuenta de Stripe, así que pagas a Stripe su comisión de transacción y a nadie más.

¿En cuánto tiempo puede estar funcionando?

Pegas la dirección de tu web actual y sacamos de ahí tu carta, aunque esté en un pdf. Tú la revisas, activas los pedidos e imprimes las tarjetas. Es el trabajo de una tarde, no de un proyecto.

Pon esta noche un código en tus mesas

Empieza con tu propia carta y mira cómo queda. No te atas a nada.

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