- 2×Cacio e pepe
- 1×Tiramisù
Pedidos con QR
Un código en la mesa abre tu carta en el móvil de tu cliente. Pide, vuelve a pedir, divide la cuenta y paga. Sin app y sin comisión por pedido.
Nada que descargar. Tu TPV puede quedarse donde está.
0%
de comisión por pedido
Sin app
la carta se abre en el navegador
6 idiomas
la carta sigue al móvil de tu cliente
Tu nombre
tus colores, ningún logo nuestro
Ningún aparato más, ninguna segunda carta que mantener y ninguna formación para tu equipo. Lo que necesitas es una tarjeta por mesa.
Pon el código en la mesa
Cada mesa recibe su propio código, listo para imprimir: un A4 con seis tarjetas, o que te los haga la imprenta. Quien escanea entra en esa mesa, así que sabes adónde va el pedido.
Tu cliente pide y paga
Ve tu carta en su idioma, toca lo que quiere y paga en la misma app. Una segunda ronda no le cuesta un segundo escaneo.
El ticket está en cocina
El pedido entra en la pantalla de cocina con el número de mesa. Si alguien pide la cuenta, eso va a la sala.
Los mismos colores, la misma tipografía y los mismos platos que en tu web. No hay ninguna página de un proveedor entre tu cliente y su pedido, y no tiene que instalar ni registrar nada.
Toda tu carta, tal como está en tu web
Actualizas una carta y tu web, tu QR y tu pdf van detrás. Agotado es un interruptor.
Filtrar lo que no come
Toca sin gluten y la carta se reduce. Si en un plato no hay nada indicado, la app dice que no está indicado, no que sea seguro.
En el idioma de su móvil
Neerlandés, inglés, alemán, francés y español. Su recibo llega en el mismo idioma, aunque tu cocina trabaje en otro.
Pagar en la misma app
iDEAL y tarjeta a través de tu propia cuenta de Stripe. El dinero va directo a tu cuenta, nosotros no estamos en medio.
La facturación que pierdes un sábado lleno es la copa que nadie pidió porque no pasó nadie. Quien quiere otra ronda ya no tiene que buscar tu mirada, y quien sí te necesita aparece en tu pantalla con el tiempo de espera al lado.
Ronda tras ronda, una sola cuenta
Cada ronda se suma a la misma cuenta. La cocina solo ve lo nuevo, el cliente ve toda su noche.
Llamar sin levantar la mano
La cuenta o una duda rápida: dos toques que llegan a la pantalla de sala, con la espera más larga arriba. Desaparecen en cuanto alguien las marca.
Pagado es recogido
Después de pagar, la mesa vuelve a estar vacía. El siguiente cliente que escanee el código no ve nada de quien estuvo antes.
El ticket de la mesa 12 se ve como cualquier otro: ordenado por hora, un toque de nuevo a en marcha y a listo. En una pantalla en la pared o en la tablet que ya está ahí.
El momento que te cuesta veinte minutos, con seis personas en la mesa. Cada uno marca lo que ha tomado y paga su parte. Tú pasas cuando está hecho, no seis veces con el datáfono.
Quien quiere recibo escribe su dirección y lo recibe, con el IVA por tipo. Por lo demás, un cliente no rellena nada, porque ya está en tu mesa. Sin nombre, sin teléfono, sin cuenta.
Esta es la diferencia con un proveedor de QR suelto: tu app de pedidos es la misma carta que tu web. Lo que cambias esta tarde está en la mesa esta noche y en Google mañana.
Una sola carta que mantener
Tu web, tu QR, tu pdf y tus pedidos salen de la misma lista. Un precio que cambias una vez está bien en cuatro sitios.
Lo agotado está agotado en todas partes
Un interruptor detrás de la barra y la lubina desaparece de tu carta de mesa, tu web, tu pdf y tu página de pedidos. No hay tres sitios que actualizar, así que tampoco dos que olvidar.
Tus clientes la ven antes de venir
Los mismos platos están en tu web, donde Google los lee. Quien busca lo que sirves te encuentra a ti, y no un pdf de 2019.
También sin escanear
No todos los clientes quieren escanear. La misma carta existe como pdf listo para imprimir, con el mismo estilo que en la mesa.
Lo que tu cliente paga en la mesa es lo que recibes. No se lleva ningún porcentaje de cada pedido ni hay importe por visitante. Diez pedidos por noche te cuestan lo mismo que cien, justo al revés que en las plataformas.
Ver los preciosNuestra comisión por pedido€ 0,00
No. Tu cliente usa su propio móvil y tú una pantalla que ya tienes: una tablet, un portátil viejo o el ordenador de la oficina. Lo que necesitas son tarjetas en las mesas, y esas las imprimes tú.
Pide a la sala, como siempre. El QR está para las mesas que quieren hacerlo solas, no para sustituir a tu equipo. La misma carta existe también en pdf para imprimir.
Es la primera pregunta que nos hacen, y no tenemos cifras al respecto que no nos hayamos inventado. Lo que sí sabemos: escanear le cuesta a un cliente más o menos lo mismo que esperar a que pase alguien, y después el móvil vuelve al bolsillo. Además, las tarjetas las pones tú, así que puedes empezar por la terraza, donde la espera es más larga.
El pedido se queda esperando y sale en cuanto tu cliente vuelve a tener conexión, sin llegar dos veces a tu cocina, ni siquiera si él mismo vuelve a pulsar enviar. Su elección también sobrevive a recargar la página. Lo que no podemos: abrir una carta sin conexión alguna.
Si trabajas con Winston, sacamos de ahí tus artículos, precios y tipos de IVA tal como están, para que no los mantengas dos veces. Si usas otro sistema funciona igual de bien: tu carta está con nosotros y tu TPV sigue haciendo lo suyo.
Nada. Pagas un importe fijo al mes por tu web con los pedidos incluidos. Los pagos van por tu propia cuenta de Stripe, así que pagas a Stripe su comisión de transacción y a nadie más.
Pegas la dirección de tu web actual y sacamos de ahí tu carta, aunque esté en un pdf. Tú la revisas, activas los pedidos e imprimes las tarjetas. Es el trabajo de una tarde, no de un proyecto.
Empieza con tu propia carta y mira cómo queda. No te atas a nada.
Empieza gratis